Cosmética del enemigo (fragmento) – Amélie Nothomb

44529571

Cosmético, el hombre se alisó el pelo con la palma de la mano. Tenía que estar presentable con el fin de conocer a su víctima según mandan los cánones.

Jérôme Angust ya estaba hecho un amasijo de nervios cuando la voz de la azafata anunció que, debido a problemas técnicos, el vuelo sufriría un retraso sin determinar.
«Lo que faltaba», pensó.
Odiaba los aeropuertos, y la perspectiva de permanecer en aquella sala de espera durante un lapso que ni siquiera podía precisar le sacaba de quicio.
Sacó un libro de la bolsa y, con rabia, se sumergió en su lectura.
—Buenos días —le dijo alguien en tono ceremonioso.
Apenas levantó la nariz y devolvió el saludo con mecánica educación.
—El retraso de los vuelos es una lata, ¿verdad?
—Sí —masculló.
—Si por lo menos uno supiera cuántas horas tendrá que esperar, podría
organizarse.
Jérôme Angust asintió con la cabeza.
—¿Qué tal su libro? —preguntó el desconocido.
«Pero bueno —pensó Jérôme—, sólo me faltaba que un pelmazo viniera a darme la
tabarra.»
—Hm hm —respondió en un tono que parecía querer decir: «Déjeme en paz.»
—Tiene suerte. Yo soy incapaz de leer en un sitio público.
«Quizás por eso se dedica a molestar a los que sí pueden hacerlo», suspiró Angust
para sí mismo.
—Odio los aeropuertos —insistió el hombre. («Yo también, cada vez más», pensó
Jérôme)—. Los ingenuos creen que aquí se conoce a viajeros de toda clase. ¡Qué
error tan romántico! ¿Sabe qué clase de gente encuentra uno por aquí?
—¿Inoportunos? —rechinó éste, que fingía seguir leyendo.
—No —dijo el otro sin darse por aludido—. Son ejecutivos en viaje de negocios. El
viaje de negocios es la negación del viaje hasta tal extremo que no es digno de
llamarse así. Semejante actividad debería denominarse «desplazamiento
comercial». ¿No le parece que sería más correcto?
—Estoy en viaje de negocios —articuló Angust, creyendo que el desconocido se
excusaría por su metedura de pata.
—No hace falta que lo diga, señor, eso se nota.
«¡Y además es grosero!», pensó Jérôme, fulminándolo con la mirada.
Como la buena educación había sido violada, decidió que él también podía saltarse
sus normas.
—Caballero, por si todavía no se ha dado cuenta, no deseo hablar con usted.
—¿Por qué? —preguntó el desconocido con descaro.
—Estoy leyendo.
—No, señor.
—¿Cómo dice?
—No está leyendo. Quizás crea que está leyendo. Pero leer es otra cosa.
—Bueno, de acuerdo, no tengo ningún interés en escuchar sus profundas
consideraciones sobre la lectura. Me está poniendo nervioso. Incluso suponiendo
que no estuviera leyendo, no deseo hablar con usted.
—Enseguida se nota cuando alguien está leyendo. El que lee, el que lee de verdad,
está en otra parte. Y usted, caballero, estaba aquí.
—¡Si supiera hasta qué punto lo lamento! Sobre todo desde que ha llegado usted.
—Sí, la vida está llena de estos pequeños sinsabores que la perturban de un modo
negativo. Mucho más que los problemas metafíisicos, son las ínfimas contrariedades
las que nos muestran el lado absurdo de la existencia.
—Caballero, puede meterse su filosofía de pacotilla…
—No sea usted grosero, se lo ruego.
—¡Usted sí lo es!
—Texel. Textor Texel.
—¿Y a qué viene ahora este estribillo?
—Admita que resulta más fácil conversar con alguien sabiendo cómo se llama.
—¿No acabo de decirle que no quiero conversar con usted?
—¿A qué viene esta agresividad, señor Jérôme Angust?
—¿Cómo sabe mi nombre?
—Lo lleva escrito en la etiqueta de su bolsa de viaje. También figura su direccción.
Angust suspiró:
—Bueno. ¿Qué quiere usted?
—Nada. Hablar.
—Odio a la gente que desea hablar.
—Lo siento. Difícilmente podrá usted impedírmelo: no está prohibido.
El importunado se levantó y fue a sentarse a unos cincuenta metros de distancia. En
vano: el inoportuno le siguió y se plantó a su lado. Jérôme volvió a cambiar de sitio
para ocupar un asiento libre entre dos personas, creyendo que así estaría protegido.
Pero eso no pareció molestar a su escolta, que se instaló, de pie, delante de él y
volvió al ataque.

Datos sobre la autora: http://elpais.com/diario/2009/03/01/eps/1235892412_850215.html

Aquí el libro en PDF: https://www.uploady.com/#!/download/5qlt9AtjsxK/YbYLZ7PChxF6bVDW

 

Anuncios

3 respuestas a “Cosmética del enemigo (fragmento) – Amélie Nothomb

  1. Una de las cosas que más cuesta es escribir diálogos. Me suele pasar que los personajes hablan como explicando todo medio telenovela o hablan raro, no se, difícil es. Vi que el libro es puro diálogo entre los dos personajes, gracias por el link!

  2. Me encanta la manera en como presenta la evolución de la impertinencia del personaje y como sube la tensión nerviosa de Jerôme. ¡Además me siento muy identificada! (no con el que quiere hablar).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s