Ella iba saliendo – por Claudia Pistilli

Ella iba saliendo, dicen, con el vestido de cumpleaños destrozado de aquel maldito caño -un tubo de cemento de no más de cincuenta y cinco centímetros de diámetro en el que había tenido el coraje de meterse ese día para atravesar la carretera -pero en abril, cuando lo conocí, finalmente entendí, o creí entender, la urgencia de ella por encontrarlo. Contaba, en su papelito arrugado, los días posteriores al descubrimiento. Entonces, el calendario le daba una posibilidad de al menos siete años. Eso quizás explicará porqué prefirió gatear y ensangrentarse las rodillas, si es que se puede cruzar normalmente una senda. Solo la angustia de ya no poder medir el tiempo, podría hacer que alguien pensara en esa angosta vía, en un día tan sofocante y agrio. Y que al final, todo el sacrificio de aquel pasaje inaudito, agravado por la curva de la bóveda, fuese totalmente para nada, absolutamente para y por nada.

(Variación de un fragmento del cuento El hombre del Túnel de Armonía Somers)


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