Las siguientes son tres imágenes.
Obsérvenlas con atención. Primero escriban una línea que describa la totalidad de la imagen. Obsérvenla de nuevo. Abajo de la línea que escribieron, escriban otra que los incluya en el paisaje, y que apunte al detalle.
Son sólo dos líneas por imagen. Miren primero una y escriban sobre la misma, y así sucesivamente.


¡Uf! Yo todavía estoy peleando con el de Klee.
Iván, no pienses tanto. Hacé lo que te salga.
Jajaja. No debo pensar tanto… No debo pensar tanto…No debo pensar tanto…No debo pensar tanto…
No pienses tanto, no tantees pensando, mejor tanteá escribiendo.
Hacé lo que te salga, después salí un rato y, a la vuelta, deshacé.
Peleate con el texto, no con la consigna: como suele suceder con cualquier soco jefe descalzo en el empedrado sin remera, el instigador (Klee, en este caso) se queda en la vereda.
Ya va saliendo, ya va saliendo.
La verdad que me tenía medio paralizado, pero ya le vengo dando varias líneas de piñas y piñas.
Mientras no me vea mi jefe algo más va salir.