Puesto que el Hades no existe, seguramente estás allí,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipaje ni papeles,
dando por óbolo un cuaderno
o un lápiz de color.
-Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes
al jardín donde Alicia la esperaba.
Julio Cortázar
(publicado en le revista Desquicio, otoño de 1972, París)
yo que soy cursi, via llorar.
bello, qué más para decir..
Ahhh, bien que si el óbolo hubiese sido el manuscrito de Rayuela, que Alejandra casi perdió en lugar de mecanografiar -tal como se le encomendó-, Julio, en lugar de un buen poema, habría escrito una mejor puteada. Es más, la habría mecanografiado él mismo.
Juaz.
sí que existe, el Hades
y depende Pao…