Consigna 16 – Confesiones

Leer el siguiente fragmento de “Mi Credo” de Hermann Hesse:

El alma de las cosas, la belleza, sólo nos revela cuando no codiciamos nada, cuando nuestra mirada es pura contemplación. Si miro un bosque que pretendemos comprar, arrendar, talar, usar como coto de caza o gravar con una hipoteca, no es el bosque lo que veo, sino solamente su relación con mi voluntad, con mis planes y preocupaciones, con mi bolsillo. En ese caso el bosque es madera, joven o viejo, está sano o enfermo. Por el contrario, si no quiero nada de él, contemplo su verde espesura con “la mente en blanco”, y entonces sí que es un bosque, naturaleza y vegetación; y hermoso.

Sin bien uno puede no estar de acuerdo con Hesse sobre el punto, pongámonos un momento en ese lugar (yo no creo mucho en eso de poner la mente en blanco, pero hay quienes aseguran poder hacerlo, lo cual envidio profundamente). Tratar de recordar un objeto que para cada uno tiene algún tipo de historia especial. Si ya no está con ustedes, recuérdenlo. Si lo está, tómenlo. Traten de no querer nada de él, sin pensar en su uso ni en su utilidad. Ese objeto tiene una historia, traten de que la confiese. Escriban la confesión del objeto.

8 pensamientos en “Consigna 16 – Confesiones

  1. confieso q esta consigna y las otras q adeudo me estàn costando mucho. tambièn los comentarios. en estos siento q me faltan elementos para precisar y clarificar lo q quiero decir y eso me produce ansiedad. bueno, eso.

  2. “(…)Narrar una breve historia del objeto tratando de no detenerse en la forma en la cual se narra, es decir, tratando de no controlar todo lo que se escribe, en suma: escribir casi distraídamente (Lispector dixit).”

    Ése era el colofón de la consigna 2. Aquella vez fuimos nosotros los que escribimos la historia de ese objeto que más recordáramos o con el que teníamos o tuvimos una relación especial. ¿Ahora cómo iría la onda? ¿Sería el objeto quien escribiría la historia esta vez?¿De quién?¿Suya o de nosotros o, en todo caso, suya y con nosotros pero más allá de nosotros? Me turba pensar en eso, che. Juaz.

  3. Nico: yo creo que la cosa pasa por el ‘hacer confesar’. Ya se sabe, sobre obtener una confesión hay demasiada historia real conocida. Pero me parece que el punto de la consigna está ahí. El que hace confesar, nunca sabe exactamente qué es lo que obtendrá si consigue su fin. Y del lado del ‘confesante’ siempre es necesario, para que la confesión exista, un quiebre, vencer una resistencia interna (atravesada por el medio que fuere) y decir desde el fondo. Vaya a saber lo que un objeto dice en el momento de quebrarse, ahí el texto yo creo.
    Aida: un poco de ansiedad, angustia, es siempre parte de la cosa cuando nos enfrentamos al decir. Dosificada impulsa, desbordada bloquea. Yo te diría que te tomes tus tiempos, que conectes con lo lúdico, que digas/escribas lo que salga sin pretender nada, lo dejes reposar hasta que al levar las tensiones se equilibren y ahí le des una mirada menos comprometida desde las sensaciones y ‘largues’ lo que haya salido (texto o comentario) si te parece. Y si no sale nada, esperar activamente hasta que ocurra.

  4. coincido con aída y Nico.., de todas maneras es una consigna desafío muy interesante, difícil, a que salga lo que salga y ver que sale…….
    yo sí que coincido con hesse y la mente en blanco.., temas aparte…

  5. yo creo que la alabra clave es “confesión”, creo que es una palabra que tiene muchas aristas interesantes desde donde agarrar. la confesión viene de parte del objeto, piensen en ese objeto, pónganse en su lugar (no escriban desde el lugar de ustedes, sino de ese objeto en particular). No sé, piensen en la mesa en la cual comieron gran parte de su vida y que uno las más de las veces ni registra. Algo tendrá que decir o no? Algo que obviamente nunca se enteraron y que la mesa confiesa en el texto.

  6. entiendo lo e la confesión, me cuesta porque es como personificar al objeto para que hable, tal vez tomar la decisión de ‘personificar’? es el recurso parte de la consigna? o una opción? (lo de personificar) igualmente voy eligiendo un objeto..mm

  7. pueden hacerlo hablar o que la confesión se haga a través de ustedes

  8. Estas palabras de Hesse son una rara mezcla entre el fetichismo de la mercancía de Marx donde las mesas bailan delante nuestro y tienen voluntad propia y el budismo que se deshace de toda voluntad, sentimiento y quereres varios para liberarse de lo insalubre para el alma.
    Empiezo ahora a buscar mi objeto a hacer confesar.

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